Duke Kahanamoku es al Surf lo que Santa Claus a la navidad

Duke Kahanamoku es al Surf lo que Santa Claus a la navidad

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El mundo del surf celebra hoy los 125 años del nacimiento de Duke Kahanamoku, una auténtica leyenda y el padre indiscutible del surf moderno. Si bien el deporte de reyes se celebra desde hace cientos de años en la polinesia,  el Duke marcó una nueva era.

En su primera etapa, el surfing también tenía un componente más trascendental y religioso que deportivo. El monarca de la tribu poseía una tabla sacada de un árbol distinto a las del resto de sus plebeyos. Esta tabla servía para distinguir a aquellos hawaianos que tenían sangre real. Además, este ritual servía también para que las personas demostraran su coraje y, en lugar de batirse en duelo, la competición consistía en ver quién era capaz de realizar las maniobras más arriesgadas y con mayor habilidad sobre las olas. Por supuesto que el monarca tenía la prioridad y escogía la ola de la serie que más le convenía.

La etapa más oscura para el surfing vino con la censura a raíz del descubrimiento de James Cook y los primeros expedicionarios occidentales, que durante varias décadas no permitieron practicarlo porque las corrientes religiosas llegaron a calificarlo de inmoral, pues los surfistas mostraban un cuerpo prácticamente desnudo durante la actividad. Descendientes de antiguos reyes hawaianos decidieron juntarse varios años después para recuperar la tradición de remontar y surfear las olas utilizando grandes tablas de madera. La cita fue en la playa de Waikiki, y entre los diez surfistas que quisieron rendir homenaje a este deporte se encontraba el famoso campeón olímpico de natación, salvavidas, remador en canoas, e incluso actor, Duke Kahanamoku, que pasaría a la historia como el padre del surf actual.

Viajero incansable, el Duke fue el encargado de llevar el surfing por numerosos países del mundo, en los que realizó exitosas exhibiciones, que sirvieron de germen para nuestro surf actual. En 1914 llegó a California, Europa y Australia, lugares en los que pronto comenzó a sumar un gran número de adeptos.

Tiró la piedra pero no escondió la mano.

Kahanamoku plantó la semilla que con el paso de los años dio paso a una constante evolución. Se fueron perfeccionando las técnicas para mantenerse en pie más tiempo, a la par que se construían tablas con materiales más ligeros, que poco a poco fueron desplazando a la madera por resinas, poliester, corchopanes, epoxys, etc.

Esta práctica reservada antaño a los privilegiados de las tribus hawaianas, gracias a la visión y al desempeño de Duke Kahanamoku  pasó a ser una forma de vida, en la que miles de personas encuentran su conexión con el medio y le encuentran un sentido que va más allá de lo deportivo.

Por ello rendimos tributo a este Gran Kahuna y le deseamos larga vida y buenas olas allá donde esté.

El último adiós a uno de los grandes del surf

El último adiós a uno de los grandes del surf

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Nos ha dejado Doc Paskovitz, uno de los grandes iconos de la cultura del surf de todos los tiempos.

Dorian «Doc» Paskowitz, dejó tras de sí una vida plena e innumerables historias que parecen salidas de un guión de Holywood. Resumir su vida en unas líneas es tarea difícil. Pero digamos que este enamorado de la vida era un espíritu libre de Malibú, hijo de emigrantes judíos rusos, poeta, aventurero, bohemio, nómada, profesor universitario, padre de nueve hijos y pionero en California, Israel o allá donde iba, contagiaba su pasión por el surf como si de un profeta se tratara.

Nacido en 1921 en Galveston, Texas; graduado en Medicina en Stanford, se enamora del surf y decide junto a su tercera esposa, salirse del camino convencional para vivir una vida acorde con su verdadera pasión. Embarcandos con sus nueve hijos en una gran auto-caravana  hicieron uno de los surfaris más largos y peculiares de la historia. 25 años recorriendo mundo y desafiando los principios de la ética del trabajo puritana de los Estados Unidos.

PASKOWITZ_FAMILY

Familia Paskowitz

 

Se podría decir que la filosofía de Doc era simple y que optó por llevar una vida sencilla. Paskovitz con su familia realizó los primeros surf camps y clases de surf , lo cual les permitía mantener ese estilo de vida bohemio, sano y centrado en el deporte de reyes. No sin dificultades y sin pasar algún que otro apuro, Pakovitz pudo cultivar cuerpo y mente durante toda su vida, e incluso escribir “Surfing and Health”, un libro sobre como mantenerse saludable a base de una alimentación sana y equilibrada y surfear mucho. Esto sin duda le ha permitido llegar a los 93 años y rodeado de sus seres más queridos dejarnos plácidamente mientras dormía.

Este auténtico Cosmic Child era un tío fuera de lo común. Y con profunda admiración no podemos concluir estas líneas sin resaltar su trabajo y dedicación a un tema tan importante como la paz. Fundó junto a Kelly Slater Surfing4Peace, una organización sin ánimo de lucro en el año 2007 para apoyar el deporte en Gaza. Y canalizar a través del surf una vía de entendimiento para surfistas de ambos lados del conflicto de Oriente Medio. En este mismo año se estrenaba “Surfwise” un documental sobre la historia de su familia.

Descansa en paz Doc.

Hasta siempre.